20/7/10

Más ingrediente de fragancias prohibidos en nueva enmienda de IFRA.

Las modificaciones más recientes al código de la International Fragrance Asociación prohíben el uso de un ingrediente y la actualización de los niveles de uso y la pureza necesaria para otros seis.

La Quinolina es el único ingrediente que se prohíbe en la 45th Amendment de la International Fragrance Association publicado a principios de esta semana.
Además de esta prohibición, una nueva especificación para los niveles de impurezas tolerada han sido publicados por los dos siguientes ingredientes:

Para 2,2-Dimetil-3-(3-tolilo-propanol-1-ol (Majantol), se limita la presencia de compuestos organoclorados.
Y para el Musk ketone, la de Musk xylene.

También hay tres nuevas normas, y una norma revisada, que especifican los niveles máximos de utilización y afectan a los siguientes cuatro ingredientes:
Dimethylcyclohex-3-ene-1-carbaldehyde (mezcla de isómeros), alfa-metil-1 ,3-benzodioxole-5-propionaldehído (MMDHCA), 3-phenylbutanal , Verbena absoluta (Lippia citriodora Kunth).

Según IFRA, es probable que estos cambios afecten significativamente la paleta del perfumista.

“Hemos visto grandes modificaciones en el pasado debido a nuestro nuevo enfoque sobre la evaluación de riesgo cuantitativo de los materiales sobre el potencial para inducir sensibilización por contacto. Este cambio está prácticamente establecido, por tanto tenemos una modificación menor"
"Esperamos que las enmiendas sean mucho menos dramática en el futuro o similares a la de este año o más pequeñas", dijo el presidente de IFRA, Jean-Pierre Houri.

11/7/10

Las nanopartículas de sílice pueden mejorar la eficacia de los ingredientes activos.

Utilizar nanopartículas de sílice en sistemas emulsionados puede ayudar a la eficacia de los ingredientes activos en cosméticos y medicamentos dermatológicos.

En lugar de sólo usar tensioactivos para ayudar a combinar aceite y agua en una emulsión, un equipo de la University of South Australia dirigido por el Dr. Nasrin Ghouchi-Eskandar está investigando añadiendo nanopartículas de sílice.
 
Esto puede ayudar a la estabilidad de los ingredientes activos en las formulaciónes, como a controlar y mejorar su eficacia.
Revistiendo las gotas de la emulsión con sílice se aumentaría la estabilidad tanto de la mezcla como de los ingredientes activos.
 
Las nanopartículas de sílice pueden mejorar la penetración de los ingredientes por mecanismos diferentes.
La forma en que el sílice mejoraría la liberación es una combinación de efectos diferentes que afectan la integridad de la piel con aumento de hidratación por formanción de una capa delgada sobre la superficie.
 

Además, el uso de sílice en la formulación puede reducir significativamente los niveles de surfactante necesario para producir una emulsión estable. Las fórmulas pueden ser diseñadas utilizando entre un 10 y un 20 por ciento menos de los niveles habituales de surfactante.
 
Elegir el tipo de surfactante, así como las modificaciones de la hidrofobicidad y la concentración de nanopartículas de sílice permite controlar cuanto se libera de ingrediente activo sobre la piel.

Aunque los estudios en piel de cerdo han demostrado que las nanopartículas de sílice no penetran en todo el espesor de la piel, estudios en humanos son necesarios para determinar la posible toxicidad.

Los protectores solares, como el suministro de medicamentos son algunas de las posibles aplicaciones que se destacan para esta tecnología.

5/7/10

Descubren las claves genéticas que permiten vivir más de 100 años.

La posibilidad de vivir más de 100 años depende en gran parte de una serie de variables genéticas presentes en algunos individuos, según ha puesto de manifiesto un amplio estudio que ha analizado los genomas de más de mil personas que superan el siglo de edad.

La investigación, que ha sido fruto de la colaboración entre la Universidad y el Centro Médico de Boston (EEUU), ha determinado 150 variables (conocidas como polimorfismos de nucleótido simple) capaces de predecir, en un 77% de los casos, si alguien puede convertirse en centenario.

El 23% restante podría deberse, según los autores del estudio, bien a aspectos del genoma que aún desconocemos o bien a la influencia del estilo de vida. De hecho, estudios anteriores habían mostrado que las costumbres suelen ser determinantes para alcanzar una avanzada edad. Se sabe, por ejemplo, que los adventistas del Séptimo Día, que son vegetarianos, viven en familia con un estrés relativamente bajo, hacen ejercicio y no fuman ni beben, alcanzan una media de 88 años de edad, ocho más que en EEUU o España.

Pero hay personas, las llamadas 'supercentenarias', que viven más de 20 años por encima de la esperanza de los adventistas: ¿cómo lo consiguen? Aquí es donde se necesita un poco de ayuda de los genes, según ha descubierto el citado estudio. De hecho, los científicos han logrado establecer, además de las 150 variables, un total de 19 firmas genéticas (o conjuntos de genes activos) presentes en el 90% de los centenarios, y cada una de las cuales se relaciona con la edad a la que se presentan las enfermedades asociadas a la vejez, tales como la demencia, la hipertensión y las dolencias cardiovasculares.

"Hemos desarrollado un modelo genético que puede emplearse para calcular la predisposición de un individuo a la longevidad excepcional, y la forma en que funciona este modelo es que tienes que introducir la información de 150 marcadores genéticos y el modelo te da las posibilidades de lograr una longevidad excepcional", explica Paola Sebastiani, profesora de Bioestadística y principal firmante del estudio.

"Si nos sometiéramos a un análisis de estas variables y el resultado fuese que vamos a ser extremadamente longevos, son muy buenas noticias. Si el resultado es que lo más probable es que tengamos una longevidad normal, seguramente podríamos cambiar nuestros hábitos de vida hacia unos más saludables para intentar maximizar nuestra longevidad", aclara a ELMUNDO.es la investigadora María Blasco, del Centro Nacional de Investigaciones Oncológicas (CNIO).
 
Una de las sorpresas que se han llevado los investigadores, que analizaron a 1.055 personas de todo el mundo con más de 100 años y a otras 1.267 de la población general, es que los genes ya conocidos asociados a distintas enfermedades estaban presentes en la misma proporción entre los centenarios y el común de las personas.
 
De este modo, los científicos han llegado a la conclusión de que tener una vida extraordinariamente larga no depende tanto de la predisposición hereditaria a contraer enfermedades, sino de tener las combinaciones genéticas asociadas a la longevidad, y que acaban de ser identificadas en este estudio.

Un 15% tiene los genes

De hecho, las variables genéticas de la longevidad podrían tener la capacidad de 'anular' la predisposición a ciertas enfermedades, según los autores del estudio. Otro dato que llama la atención es que hasta un 15% de la población general analizada presentaba las combinaciones genéticas asociadas a la longevidad, aunque la realidad es que sólo uno de cada 6.000 habitantes de los países industrializados supera los 100 años, y apenas uno de cada siete millones alcanza los 110.

Esta discrepancia indica que los malos hábitos y el estilo de vida aún hacen mella en la mayor parte de candidatos a vivir 100 años o más, pese las mejoras logradas en los últimos tiempos. "Uno puede conjeturar que estamos genéticamente diseñados para vivir más, y con los cambios en la salud pública estamos viendo realmente este incremento en la esperanza de vida", comenta Sebastiani.

"A medida que vamos sorteando o eliminando los factores exógenos [externos] que impedían vivir más (y mejor), la naturaleza va a ir dejando al descubierto esa realidad, la capacidad del ser humano de llegar a ser centenario", comenta, desde el CNIO, el investigador Javier Benitez.


Por ÁNGEL DÍAZ
Publicado en El Mundo.es, el viernes, 02 de julio de 2010.

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